Los mareos por ansiedad suelen manifestarse de las siguientes formas: sensación repentina de mareo, aturdimiento y sensación de que la habitación da vueltas. A veces acompañado de la sensación de que uno se podría desmayar. Hay personas que describen una sensación similar si están caminando en un barco, o la de que el suelo parece moverse hacia arriba y hacia abajo.
El mareo comúnmente ocurre junto con la ansiedad. Si uno está experimentando ansiedad, puede sufrir mareo. Por otro lado el mareo puede ser productor de ansiedad. El sistema vestibular es responsable del sentido de la postura del cuerpo y el movimiento alrededor nuestro. El mareo que acompaña a la ansiedad se describe con frecuencia como una sensación de aturdimiento. Puede haber una sensación de movimiento o que da vueltas la cabeza por dentro más que en el medio ambiente. Algunas veces hay una sensación de desequilibrio. Estos síntomas son causados por cambios fisiológicos legítimos dentro del cerebro.
Si hay un trastorno vestibular, el mareo puede ser el resultado. Por el contrario, si el paciente ya tiene una tendencia a presentar ansiedad, el mareo debido a un trastorno vestibular y la ansiedad pueden interactuar, empeorando los síntomas.
El tratamiento se enfoca en hacer que el sistema vestibular trabaje tan bien como pueda, y en reducir los síntomas de mareo en ambientes que produzca ansiedad. Los pacientes desarrollan habilidades en manejar el mareo y aprenden a controlar los síntomas mediante actividades que provocan los síntomas en pequeñas dosis con un descanso en medio, para que los síntomas no se salgan de control. Al comprender como funciona su sistema vestibular y qué situaciones o movimientos desencadenan los síntomas, el paciente aprenderá a manejar la situación vertiginosa
