Somos conscientes de que los tiempos de espera para acceder a la atención médica especializada pueden generar preocupación e incertidumbre en los pacientes. Por este motivo, ponemos a su disposición la siguiente información, con el objetivo de que pueda iniciar su proceso de recuperación desde el momento actual, sin necesidad de aguardar a la consulta correspondiente.

Existe una relación demostrada entre determinados hábitos de vida y la evolución de los trastornos del oído interno, entre ellos el mareo, la inestabilidad y el acúfenos (percepción de zumbido o pitido en los oídos). Factores como la ansiedad, el estrés, el descanso insuficiente, el consumo elevado de cafeína o azúcar, una hidratación inadecuada y la falta de actividad física pueden limitar el progreso hacia la recuperación.

No obstante, numerosos pacientes experimentan una mejoría significativa mediante la incorporación de cambios sencillos en su rutina diaria. Dado que la modificación simultánea de varios hábitos puede resultar difícil de sostener, se recomienda centrar los esfuerzos en una o dos áreas —sueño, alimentación o gestión del estrés— antes de incorporar progresivamente las demás.

¿Cómo se puede controlar el mareo?

Es una reacción natural evitar el movimiento cuando se experimenta mareo. Sin embargo, la limitación prolongada de la actividad puede derivar en rigidez muscular, dolor cervical, cefaleas y fatiga generalizada. Asimismo, puede producirse una disminución del nivel de energía y una mayor dificultad para conseguir un estado de relajación.

Cabe destacar que el movimiento constituye un elemento esencial en el proceso de recuperación. El incremento progresivo de la actividad física permite que el cerebro compense el déficit del oído interno mediante un proceso conocido como compensación vestibular, mecanismo fundamental en toda rehabilitación vestibular eficaz.

Estrategias recomendadas durante episodios de mareo:

  • Realizar respiraciones profundas y controladas.
  • Relajar la musculatura de los hombros.
  • Buscar un punto de estabilidad a través del contacto de los pies con el suelo durante unos minutos.

Escala de valoración del mareo

Se recomienda valorar la intensidad del mareo mediante una escala de 0 a 10, con el fin de facilitar el control de la actividad diaria:

  • Se considera aceptable la realización de actividades que generen un mareo de intensidad leve a moderada (hasta un nivel 4-6).
  • Cualquier sensación de mareo o náusea debería remitir hasta el nivel basal habitual en un plazo de pocos minutos tras finalizar la actividad.

En caso de mareo de mayor intensidad

Si la intensidad del mareo es superior a la indicada, o si persiste más allá de unos minutos tras el cese de la actividad, se recomienda introducir alguna de las siguientes modificaciones en la próxima repetición de dicha actividad:

  • Reducir la velocidad de ejecución.
  • Disminuir la amplitud del movimiento.
  • Reducir el número de repeticiones.

Equilibrio entre actividad y descanso

Si bien el movimiento resulta beneficioso para el proceso de recuperación, es fundamental establecer un equilibrio adecuado entre los periodos de actividad y de descanso a lo largo del día.